Publicaciones en redes sociales mostrando inconformidad, declaraciones en entrevistas y hasta una llamada en conferencia entre los jugadores de la posición son solo algunas de las muestras de inconformidad de entre los running backs de la NFL, un gremio que ha sido maltratado por un mercado que busca maximizar sus recursos en todos los sentidos. Hoy analizamos algunas de las causas entre dólares y yardas.
Las aportaciones en el campo de juego de la posición de running back son indudables. Un corredor puede incluso ser la parte central del plan de juego ofensivo de un equipo y esto se acentúa si se cuenta con un jugador con habilidad para acarrear el balón por dentro, por fuera de los tackles y además aporta en el juego de pase, ya sea en protección de pase o atrapando el balón.
La posición de running back es, sin duda, una muy importante, el problema es que los jugadores que la desempeñan no lo son, de hecho ellos son altamente reemplazables.
Los números son muy contundentes:
- La cantidad de corredores que promediaban ganancias de $12 millones de dólares anuales o más se ha reducido a la mitad gracias a cortes o reestructuras de contrato. Había ocho a final de la temporada pasada y ahora solo hay cuatro.
- El contrato de Christian McCaffrey es el más grande de la posición, promediando $16 millones de dólares al año, sin embargo aparece en el número 86 en la lista de los mejores pagados de la liga.
- Bijan Robinson, novato seleccionado en el top-10 en el más reciente draft, será el corredor que más dinero gane en la temporada 2023 con $13.7 millones de dólares, con 1.7 millones de diferencia sobre McCaffrey, quien este año solo ganará $12 millones.
- Ningún equipo que ha ganado el Super Bowl desde 2013 ha pagado a su líder corredor más de $2.5 millones en esa temporada. El promedio de ganancias del líder corredor de los últimos 14 campeones es de $1.4 millones de dólares
El inicio del fin
Podemos rastrear el origen del problema hasta la negociación del Contrato Colectivo de 2011 cuando la NFL y la Asociación de Jugadores acordaron los contratos masivos llegarían hasta después del tercer año del jugador en la liga. Esto en realidad abrió la puerta para que los equipos llevaran las cosas hasta sus últimas consecuencias, retrasando los contratos no al cuarto año, sino al quinto, sexto o incluso séptimo año.
Recordemos que los seleccionados en primera ronda reciben un contrato por cuatro años con una opción de quinto, pero el equipo tiene bajo la manga la opción de uno o incluso dos etiquetas de jugador franquicia.
Hace seis años, en 2017, la etiqueta de jugador franquicia ofrecía ganancias de $12.1 millones de dólares a los corredores que la recibían. Hoy, en 2023, esa cifra ha disminuido en $2 millones llegando a $10.1.
No perdamos la perspectiva, ganar $10.1 millones de dólares es mucho dinero, sin embargo como constantemente lo expreso en este espacio, todo es cuestión de escalas. Hay que considerar que un receptor que gana 10 millones de dólares en una temporada ni siquiera estaría entre los 25 mejor pagados de su posición en 2023, estaría en rangos de jugadores como Marquez Valdes-Scantling o Tim Patrick.
En contraste, la misma etiqueta para el resto de las posiciones ha subido de valor.
En el mercado actual, jugar dos temporadas consecutivas con la etiqueta de jugador franquicia para un corredor equivale aproximadamente a recibir de forma garantizada $22 millones de dólares en el mejor momento de su carrera.
No suena mal, pero si lo ponemos en perspectiva eso es esencialmente lo que los Jets le dieron a Allen Lazard en su más reciente contrato en el offseason de 2023. Lazard es un jugador sólido, pero tiene 2,306 yardas totales en cinco años de carrera, mientras que Josh Jacobs, quien recibió la etiqueta de los Raiders este año, solo la temporada pasada registró 2,053 yardas totales.
¿Otro ejemplo? Austin Ekeler, el organizador de la reciente llamada en conferencia de los running backs, obtuvo una restructura mínima en su contrato en la que se le agregaron $2 millones de dólares en incentivos a los $6 millones que estaba programado para ganar. Esta cantidad es menor que el receptor de slot de segundo equipo de los Dolphins, Cedric Wilson, quien por cierto acumula 18 recepciones menos en cuatro años de carrera de las que Ekeler obtuvo solo en 2022.